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Misericordia para Osorno

* Por Felipe Navarrete Moya

En el año jubilar de la Misericordia y en el contexto de la grave crisis pastoral y comunitaria existente en la Diócesis de Osorno, esto tras la imposición del Obispo Juan Barros Madrid vinculado como encubridor de los abusos de poder, sexuales y psicológicos del condenado sacerdote Karadima, un grupo de laicos y laicas formados en la Iglesia decidimos caminar a la vecina ciudad de Valdivia, distante a unos 115 km al norte de la ciudad de Osorno pidiendo que se nos tenga –como Iglesia particular- misericordia.

Los laicos y laicas –en su mayoría adultos mayores- que hicimos este sacrificio de caminar, dormir en el suelo y sentir el cansancio físico, lo hicimos por amor la Iglesia, esa en la que fuimos formados, compartimos momentos de crecimiento personal y comunitario, y en las cuales –incluso en las diferencias- nos mantenemos unidos por la fe. Somos un grupo de laicos y laicas firmes en la convicción que el obispo Barros debe renunciar al ejercicio episcopal en la zona y con ello volver  la tan preciada unidad.


Estos días fueron la consolidación de un espíritu de fraternidad dentro de la comunidad que se ha construido a lo largo del año que llevamos organizados a partir de esta designación del Papa Francisco y donde la Conferencia Episcopal de Chile guarda público silencio.

La «Organización de Laicos y Laicas de Osorno» surgió tras esta designación y se ha convertido en un espacio que se reúne como las primeras comunidades cristianas, cuestionando el poder de la jerarquía de la Iglesia ejercido en la designación e imposición del Obispo Barros. Lo hemos cuestionado, porque creemos que a pesar de las diferencias, nos necesitamos, y a pesar de las no pocas dificultades sentimos la presencia de Dios en lo que hacemos.


En este año y tres meses de gestión se han realizado innumerables velatones frente al templo Catedral de Osorno, diversas marchas por las calles de la ciudad, repartido volantes, realizado  funas en público cuando ha sido necesario. También hemos celebrado varias Eucaristías con el título de “Misa de la Esperanza” para vivir nuestra fe y nutrirnos de Cristo. En el mes de julio del año pasado, tres personas de la organización, peregrinamos al hermano país de Bolivia, al encuentro del Papa con la fallida misión de entregar una carta. Este viaje, como todas las actividades que realizamos se han hecho a través de beneficios y donaciones de los mismos miembros de la organización. Finalmente, cada semana nos encontramos en reuniones con sobre 40 participantes, las que se han transformado en un espacio democrático de discernimiento comunitario a la luz de la Palabra de Dios.


La marcha a Valdivia representó ese espíritu de sacrificio que vivieron las primeras comunidades cristianas al evangelizar –aun cuando fueron tratados de locos por seguir a Jesús Resucitado-; a su vez, es parte del difícil peregrinar de la Iglesia buscando caminos de unidad en la verdad y la diferencia; y recordando que el pueblo de Israel salió de Egipto para vivir su fe en libertad. Al llegar a la ciudad de Valdivia, y sobre en las proximidades de su catedral, se escuchó con voz potente: Misericordia para Osorno. Frase que como letanía es la que nos motiva hoy a clamar a quien corresponde que se escuche el sentir del pueblo fiel que peregrina en Osorno y se saque al Obispo que sólo ha generado división y dolor, contrario a la tradición de la Iglesia y al Evangelio, nuestro fundamento.

*Felipe Navarrete Moya es Profesor de Historia y Geografía y miembro del equipo de liturgia de la parroquia Sagrado Corazón de la Diócesis de Osorno.

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