Amor y poesía en el centro del corazón al recordar al Tata Esteban
En Viña del Mar se juntaron las obras SSCC para recordar —es decir, volver a pasar por el corazón— al Tata Esteban, el mismo día de su cumpleaños, cuando habría cumplido 112 años. Un día de semana, mientras muchos vuelven a casa al cierre de su jornada, el colegio se abrió a misa y mesa, a pan consagrado y torta, a canciones y poesía, a alegrías y reflexiones. Todo, fruto de un trabajo conjunto que hizo de la memoria una nueva ocasión para encontrarse.
Marcó el inicio de una hermosa cosecha que seguramente se acrecentará, fruto de un trabajo conjunto que alimenta el carisma Sagrados Corazones y aviva los corazones de todos y todas quienes participan. La eucaristía con que las obras apostólicas de la congregación, en la diócesis de Valparaíso, celebraron los 112 años del natalicio del Padre Esteban Gumucio, así lo ha reflejado.
En efecto, el jueves 3 en la tarde, tuvo lugar en la capilla del colegio de las hermanas en calle Álvarez de Viña del Mar, la misa del cumpleaños del Tata Esteban con la participación de representantes de los alumnos y alumnas, profesores y profesoras de los establecimientos educacionales de la congregación Colegio Sagrados Corazones Monjas Francesas (dueñas de casa), Liceo Nuestra Señora de la Paz, Colegio SSCC Padres Franceses de Viña del Mar y Colegio San Damián de Molokai de Valparaíso. Junto con ellos participaron delegaciones de la Iglesia Sagrados Corazones del puerto, del Patronato y del movimiento Encuentro Matrimonial.
En la eucaristía participaron todos los hermanos de la comunidad religiosa de Valparaíso: Pedro León, quien presidió; concelebraron los hermanos sacerdotes Miguel Ángel Concha, Rodrigo Quiroz y Nelson Rivera.
Por parte de las hermanas de la congregación, participaron de la comunidad Santa Inés: Mónica Jiménez, Zunilda Olguín, Mercedes Isabel Sepúlveda, María Loreto Larraín; de la comunidad de Limache: María Verónica Cruz, Nieves Silva, María Iris Prat y Raquel Ayala (postulante); y de la comunidad de Álvarez: Marta Montecino, Graciela Garay y Aída Vallejos.
También participó una representación de la Rama Secular SSCC. Y por parte de la Comisión Nacional de la Causa del Padre Esteban estuvieron Mónica Jiménez sscc, Verónica Cruz sscc, Carmen Bermejo, José Ahumada, Patricia Abarca y Aníbal Pastor. De la Coordinación de la Comisión Parroquial de la Causa de San Pedro y San Pablo estuvo Cecilia Soto.
La misa contó con la lectura de textos del Padre Esteban finamente construido en el guion y que contó con la participación de todas las instancias en distintos tiempos de la liturgia.
El mensaje del padre Miguel Ángel Concha expresado en su homilía fue una reflexión espiritual que vinculó las enseñanzas del Evangelio con el legado del Padre Esteban. El celebrante utilizó el pasaje de la vocación en Galilea para resaltar la importancia de mantener una relación íntima con Jesús, reconociendo la fragilidad humana ante la misericordia divina. Destacó la figura del Padre Esteban como un poeta y misionero sensible, cuya obra capturó el dolor y la esperanza de su tiempo. Asimismo, hizo un llamado a la dimensión misionera y al compromiso de ser testigos del amor de Dios mediante acciones concretas. También enfatizó la relevancia de la vida contemplativa y la libertad frente a los apegos materiales e invitó —especialmente a los jóvenes— a vivir con confianza y abandono en el Espíritu Santo.
El momento de las ofrendas fue muy significativo por los símbolos usados: herramientas de trabajo, pan amasado y vino, pañuelos de colores, y canasta de alimentos entre otros, así como la acción de gracias que reflejó el sentir de todos y que copiamos al final de esta nota.
Después de concluir y comentar con los directores de los colegios Carlos Celedón y Luis Reyes, los cuatro meses que las obras SSCC dedicaron a preparar esta actividad litúrgica, señalaron su satisfacción al ver los frutos y reconocieron en el padre Nelson Rivera un entusiasta animador de la coordinación.
El mismo religioso antes de terminar la misa invitó a un foro para el 3 de octubre sobre la encíclica Magnifica humanidad en el antiguo colegio de las Hermanas en el Puerto con las ponencias de los hermanos Alberto Toutin y Sergio Silva, que será una nueva oportunidad de continuar con esta serie de acciones de las obras apostólicas de la congregación en la región de Valparaíso.
La liturgia fue animada con canciones del Tata Esteban y con un coro compuesto por 12 apoderados y profesores del colegio dueño de casa (Monjas Francesas) y concluyó con el canto de “cumpleaños feliz” dirigido al Tata Esteban ante una torta preparada por las hermanas y que fue compartida y disfrutada por todos los asistentes. / APN
Acción de gracias
A continuación, reproducimos íntegramente la acción de gracias proclamada durante la celebración, que recoge el sentir y la esperanza expresados por la comunidad reunida.
Señor, en esta celebración queremos darte gracias por la vida y el fecundo testimonio del padre Esteban Gumucio, nuestro querido Tata Esteban, al conmemorar 112 años de su nacimiento.
Te agradecemos por haber hecho de su vida una entrega generosa al servicio de la Iglesia y de los demás. Gracias porque, con sencillez, cercanía y profunda fe, anunció tu Palabra y acompañó el caminar de numerosas comunidades de Chile y Latinoamérica. Por medio de sus retiros, jornadas, predicaciones y escritos, ayudó a religiosas y laicos a encontrarse contigo y a descubrir tu presencia en la vida cotidiana.
Gracias por el cariño y la dedicación que entregó al movimiento de Encuentro Matrimonial, acompañando a tantos matrimonios y familias en la construcción de vínculos fundados en el amor, el diálogo y la fidelidad. Te damos gracias también por su preocupación por las personas mayores, a quienes dedicó parte importante de su misión, ayudándolas a vivir esta etapa de la vida con esperanza, dignidad y confianza en tu amor.
Padre bueno, permite que sus palabras, poemas y escritos continúen despertando en nosotros el deseo de vivir el Evangelio con un corazón sencillo y disponible. Que, siguiendo su ejemplo, sepamos reconocerte en quienes sufren, en los pequeños, en los postergados y en todos aquellos que necesitan consuelo y compañía. Enséñanos, como él, a vivir como hermanos de todos, a mantener encendido el “sobrio perfume de la esperanza”.
Hemos recordado y celebrado al Tata Esteban, que su ejemplo siga siendo nuestro caminar en nuestras diferentes pastorales, y nos encontraremos para celebrar que ha sido nombrado “venerable”.


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