Un paso decisivo para la declaración de venerable del Padre Esteban Gumucio
La Sesión Ordinaria de cardenales y obispos del Dicasterio para las Causas de los Santos dio su voto favorable al reconocimiento de las virtudes heroicas del sacerdote de los Sagrados Corazones. La causa queda ahora a la espera de la decisión del Papa y de la eventual promulgación del decreto correspondiente.

La causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Esteban Gumucio Vives, sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones, dio un paso de especial relevancia después de que la Sesión Ordinaria de los cardenales y obispos miembros del Dicasterio para las Causas de los Santos emitiera un voto favorable sobre la heroicidad de sus virtudes.
La decisión supone la aprobación, en esta instancia del Dicasterio, del juicio positivo que anteriormente había formulado el Congreso de Consultores Teólogos acerca de la vida y las virtudes del Padre Esteban. Se trata de una de las últimas etapas del examen romano antes de que el expediente sea presentado al Papa, a quien corresponde autorizar —si así lo determina— la promulgación del decreto sobre las virtudes heroicas.
Por esta razón, el nuevo paso no significa todavía que Esteban Gumucio pueda ser llamado oficialmente “venerable”. Ese título se utiliza una vez que el Romano Pontífice autoriza la promulgación del decreto que reconoce que el Siervo de Dios vivió en grado heroico las virtudes cristianas. La resolución favorable de los cardenales y obispos, sin embargo, sitúa la causa inmediatamente antes de esa decisión pontificia. Este es el procedimiento habitual descrito por el propio Dicasterio para las Causas de los Santos.
Un camino iniciado en Santiago
El proceso formal de beatificación y canonización del Padre Esteban comenzó en Santiago el 20 de mayo de 2010, cuando el Arzobispado abrió oficialmente la causa y constituyó el tribunal encargado de recoger testimonios y antecedentes acerca de su vida, su ministerio y su fama de santidad.
Esteban Gumucio había fallecido nueve años antes, el 6 de mayo de 2001, en Santiago, a los 86 años. Sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones, desarrolló un extenso ministerio pastoral y formativo. Entre otras responsabilidades, fue superior provincial, maestro de novicios, fundador y primer párroco de San Pedro y San Pablo, en Santiago, y servidor pastoral en distintas comunidades.
Su memoria permanece especialmente vinculada a los sectores populares donde ejerció su ministerio, a la formación de religiosos y laicos, a su predicación, acompañamientom pastoral a familias y matrimonios y a una abundante obra espiritual y poética. Con el paso de los años, numerosas personas y comunidades han mantenido viva su memoria y han reconocido en su vida una manera sencilla y profunda de vivir el Evangelio.
Concluida la investigación diocesana, los antecedentes fueron enviados a Roma. En 2014, la entonces Congregación para las Causas de los Santos otorgó validez jurídica al proceso realizado en Santiago. A partir de ese momento continuó la fase romana de la causa, que incluye el estudio sistemático de la documentación y de la denominada Positio, el expediente que presenta y fundamenta la vida, las virtudes y la fama de santidad del candidato.
El voto unánime de los teólogos
Un hito particularmente importante se produjo el 23 de octubre de 2025, cuando se conoció que el Congreso de Consultores Teólogos del Dicasterio para las Causas de los Santos había emitido por unanimidad un parecer positivo respecto de la heroicidad de las virtudes del Padre Esteban.
El vicepostulador de la causa, Alex Vigueras sscc, confirmó entonces que el resultado de la consulta teológica había sido favorable por unanimidad. Aquel pronunciamiento no cerraba el estudio romano, sino que permitía precisamente pasar a la siguiente instancia: el examen de la causa por los cardenales y obispos miembros del Dicasterio. Es esa etapa la que ahora habría concluido favorablemente.
En las causas de quienes no son examinados como mártires, la Iglesia estudia si la persona vivió de manera estable y extraordinaria las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad, las virtudes cardinales de prudencia, justicia, fortaleza y templanza, además de las demás virtudes relacionadas con ellas.
El reconocimiento de la heroicidad de las virtudes no significa afirmar que una persona haya sido perfecta, que no haya cometido errores o que todos sus actos puedan proponerse aisladamente como modelos. Lo que la Iglesia examina es la orientación fundamental de su vida y si las virtudes cristianas fueron vividas de manera particularmente intensa, perseverante y coherente.
El voto favorable de la Sesión Ordinaria adquiere, por ello, una importancia decisiva. Después del examen histórico, documental y teológico, los cardenales y obispos llamados a pronunciarse sobre la causa reconocen, cuando así corresponde, que existen fundamentos suficientes para considerar probada la heroicidad de las virtudes y elevan esa conclusión al Santo Padre.
Lo que falta para que sea declarado venerable
El paso siguiente corresponde al Papa. Si el Pontífice acoge y confirma el parecer del Dicasterio, puede autorizar la promulgación del decreto sobre las virtudes heroicas. Solo entonces la Santa Sede hace público formalmente que constan las virtudes heroicas del Siervo de Dios y este pasa a recibir el título de Venerable Siervo de Dios.
Se trata de una distinción relevante. La votación favorable de cardenales y obispos y la promulgación del decreto pontificio forman parte de una misma etapa del proceso, pero no son exactamente el mismo acto.
Por esta razón, mientras no exista comunicación oficial de la Santa Sede, resulta prematuro afirmar que “Esteban Gumucio es venerable”. La formulación correcta en esta fase es señalar que la causa ha recibido el voto favorable de los cardenales y obispos del Dicasterio y queda a la espera de la decisión del Papa.
Tampoco existe un plazo fijo que permita determinar cuánto tiempo debe transcurrir entre la Sesión Ordinaria y la promulgación del decreto. El Papa recibe del prefecto del Dicasterio las conclusiones de las distintas causas y, cuando corresponde, autoriza mediante una audiencia la publicación de los decretos. Los boletines oficiales de la Santa Sede muestran precisamente este procedimiento.
La causa de un posible milagro avanza por un camino paralelo
Mientras se desarrolla el estudio de sus virtudes, otro aspecto de la causa del Padre Esteban ha avanzado paralelamente.
En julio de 2026 concluyó en la diócesis de Iquique la investigación eclesiástica acerca de una posible curación extraordinaria atribuida a la intercesión de Esteban Gumucio, ocurrida en 2007. La documentación reunida durante la investigación fue entregada para continuar su tramitación ante el Dicasterio para las Causas de los Santos.
Se trata de dos procedimientos diferentes que no deben confundirse. Por una parte está el reconocimiento de las virtudes heroicas, que conduce eventualmente a la declaración de venerable. Por otra, el estudio de un posible milagro que, si supera todas las instancias exigidas por la Iglesia, podría permitir posteriormente la beatificación.
Para un candidato que no es mártir, después de la declaración de venerable se requiere que sea reconocido un milagro atribuido a su intercesión para poder avanzar hacia la beatificación. La presunta curación debe pasar por un examen propio, que comprende la evaluación médica acerca de la inexplicabilidad científica del hecho y, posteriormente, el análisis teológico sobre la relación entre la oración dirigida al candidato y la curación. Luego intervienen nuevamente los cardenales y obispos del Dicasterio y, finalmente, el Papa.
Por tanto, la investigación realizada en Iquique representa una línea de trabajo potencialmente muy significativa para el futuro de la causa, pero su resultado no debe darse por supuesto mientras el proceso romano correspondiente no concluya.
Una figura arraigada en la Iglesia chilena
Para la Congregación de los Sagrados Corazones y para numerosas comunidades y personas que conocieron al Padre Esteban o se han acercado posteriormente a su legado, el avance de la causa posee una dimensión que va más allá del procedimiento jurídico-canónico.
Su figura se ha mantenido viva a través de sus escritos, oraciones, poemas, cantos y testimonios, pero sobre todo a través de la memoria de quienes compartieron con él en diferentes momentos de su vida y de su ministerio.
Su espiritualidad estuvo profundamente marcada por la persona de Jesús, por la cercanía a los pobres, por la vida comunitaria y por una manera sencilla de ejercer el sacerdocio. El valor de su testimonio no radica únicamente en las responsabilidades que desempeñó, sino también en una forma cotidiana de relacionarse con las personas, acompañar comunidades y anunciar el Evangelio.
En ese sentido, una eventual declaración de sus virtudes heroicas no debería entenderse como la construcción de una figura idealizada, alejada de su historia concreta. El proceso de canonización pretende precisamente examinar una vida real, situada en un tiempo, una Iglesia y una sociedad determinadas, para discernir si en ella puede reconocerse un testimonio especialmente significativo de vida cristiana.
Un nuevo punto de partida
Si el Papa autoriza finalmente la promulgación del decreto, la Iglesia podrá llamar oficialmente a Esteban Gumucio Venerable Siervo de Dios.
Ese reconocimiento constituiría uno de los pasos más importantes dados desde que la causa comenzó formalmente en Santiago en 2010.
No equivaldría, sin embargo, a la beatificación. Tampoco autorizaría todavía un culto público litúrgico como el correspondiente a un beato o a un santo. Su significado es otro: la Iglesia declara, después de un prolongado y exigente proceso de investigación y discernimiento, que reconoce que el Siervo de Dios vivió las virtudes cristianas en grado heroico.
Desde allí comenzaría una nueva etapa.
La atención se concentraría de manera particular en el examen del posible milagro necesario para una futura beatificación. Al mismo tiempo, el reconocimiento de sus virtudes ofrecería una nueva oportunidad para conocer con mayor profundidad su vida, su pensamiento, su espiritualidad y su manera de comprender el seguimiento de Jesús.
Trás dieciséis años desde la apertura formal de la causa en Santiago, el camino hacia los altares del Padre Esteban Gumucio estaría así ante uno de sus momentos más significativos.


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