Pastor y Poeta

El Padre Esteban fue un pastor “con olor a oveja”. Acompañó a las comunidades con una palabra nacida de la oración y del encuentro con las personas. Nos enseñó que “tres cosas tiene el amor”: que Dios nos amó primero, que hay que darse por entero y ponerse a caminar.
Fue el pastor que va delante: motivando, guiando, descubriendo cosas nuevas, arriesgando.
Fue el pastor que va en medio porque se encarnó en la realidad que le tocó vivir, haciéndose poblador y vecino; fue el pastor que va detrás acompañando a los marginados, los pecadores, los más débiles.
Su escritura abarcó poemas, cartas, relatos, meditaciones y letras de canciones. En ella dio lugar a la alegría y al dolor, al amor humano, a la vejez y a la búsqueda de Dios. Como poeta nos mostró que la vida es bella así como es: con sus sombras y contradicciones. Sus versos son un abrazo que envuelve todo y a todos. “Y vio Dios que todo era bueno” (Gén 1,10).



